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Sinfónica de Minería

¿De qué hablamos cuando hablamos de jazz?

¿De qué hablamos cuando hablamos de jazz?

Acercamientos a la música
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¿Qué es el jazz? 

Jazz siempre ha significado libertad.  

Género musical que se opone a cualquier forma concreta.  

Su búsqueda principal es la sorpresa, tanto en sus sonidos como en sus estructuras.  

Es un idioma en sí mismo que no se compromete con ningún lenguaje: todos los acepta y todos los niega.  

El jazz es música en esencia melódica, pero esta elasticidad genérica le permite trabajar con melodías articuladas desde cualquier idioma (tonalidad, dodecafonía, modos antiguos…).  

Su vocación libre se refleja en su compromiso con la improvisación:  

Las obras jazzísticas tienden a permanecer abiertas hacia ser resignificadas por la imaginación (y capacidad técnica) de quien las ejecuta, de tal manera que las fronteras entre persona creadora y persona intérprete son destruidas frecuentemente.  

 

¿Cuál es el origen del jazz? 

Uno de sus orígenes es el ragtime, género principalmente pianístico de ritmo vibrante que surgió en Nueva Orleans a finales del siglo XIX. 

 Hacia 1910 Ben Harney lo introdujo a Nueva York y poco a poco los músicos neoyorquinos de rag (como Zez Confrey) comenzaron a ampliar sus orquestas con instrumentos de alientos y escribir líneas melódicas cantables para saxofones, clarinetes, trompetas y trombones cuyos timbres cercanos a la voz humana produjeron música mucho más intensa y expresiva que comenzó a denominarse como jazz.  

 

¿Cómo se desarrolló el jazz? 

Tras la Primera Guerra Mundial se establecieron dos grandes escuelas que han dado origen a las muchas maneras de hacer jazz que existen hoy en día.  

  1. Las orquestas de jazz
    Se presentaban sobre todo en Nueva York. Destacaban por su sonido sofisticado y elegante que incorporaba influencias del blues (canción de lamento de carácter lento que cuenta historias sobre pérdidas o ausencias amorosas). Destacaron las bandas de Paul Whiteman, Art Hickman, Fletcher Henderson y Duke Ellington. 
  2. El estilo Chicago
    Hacia 1926 en Chicago comenzaron a surgir, de la mano de Leon Beidrbecke, bandas de jazz integradas por muchos menos músicos cuyo sonido evitaba la sofisticación y se sumergía en las libres relaciones entre instrumentos a partir de una pauta dada. Este estilo se radicalizó de la mano del clarinetista Benny Goodman y dio pie a una denominación de jazz más libre, abierto hacia la improvisación que comenzó a conocerse como swing.  

 

¿Qué es la improvisación jazzística? 

La esencia del jazz es la sorpresa.  

Por lo tanto su magia radica en la interpretación. 

 Experimentar jazz en vivo es una experiencia asombrosa.  

Y este asombro parte de que por momentos el jazz abandona los caminos establecidos y las partituras ofrecen espacios en blanco que deben ser llenados por los músicos en tiempo real, sobre el escenario.  

De pronto cualquier esquema establecido se rompe y el trompetista comienza a improvisar una secuencia melódica a la que libremente se le une el piano.  

Y este diálogo inesperado entre trompeta y piano es visitado también por el contrabajo y el saxofón.  

Ninguno de estos cuatro instrumentos sabe bien hacia dónde llevar la música.  

Esos caminos van surgiendo de manera espontánea a través de la complicidad y la energía. De tal forma que el público se convierte en espectador de una construcción musical desconocida, de la que todo ignora.  

En el jazz todo el tiempo se corre el peligro del caos al tiempo que se buscan nuevas maneras de belleza. 

Ahí radica su fascinación.  

Ahí radica su magia.

  

El espíritu del jazz en una frase 

Ésta que Miles Davis pronunció en las grabaciones del álbum Milestone (1958) describe a la perfección la dinámica de lo impensado que determina la naturaleza del jazz:  

“Aquí tienes unos acordes, pero no los toques siempre tal como están, ¿entiendes? Empieza algunas veces en el medio y no olvides que puedes tocarlos en terceras. Esto significa que tienes 18 o 19 cosas distintas que tocar en dos compases (…) toquen hasta donde sepan y a continuación más allá. Porque, si lo hacen así, cualquier cosa puede ocurrir y es ahí donde nacen el gran arte y la gran música”. 

 

¿Cuál es la aportación de Miles Davis al jazz? 

El jazz que recibió Miles Davis se conoce como “bebop”, cuya característica era ser música llena de notas, de voces rápidas cantando en registros altos sobre velocísimos cambios de acorde. Lo protagonizaban Louis Armstrong músicos como Lester Young,  Coleman Hawkin y Charlie Parker.   

Miles Davis introduce —en obras como Swing Spring o The Man I Love— un nuevo sentido del espacio a este esquema. Reduce el número de notas, busca sonidos en registros medios y bajos. Y convierte la partitura en un mapa: no hay imposiciones, sólo trazos, direcciones e imágenes. Cada intérprete decide de qué manera llega a esos posibles lugares. 

Consigue aliados creativos, forma un sexteto y le asigna una misión a cada instrumento. John Coltrane(saxo tenor; sonido armónico, rico en acordes). Red Garland (piano; suave sofisticación con un tenue —pero permanente— fuego). Paul Chambers (contrabajo; amarrar toda la tensión entre sus cuerdas). Philly Jones (batería; empujar a todos con disparos). Cannonball Adderley (saxo alto; cantar con una voz arraigada en el blues). Y el sonido de su trompeta —melódico, grave, misterioso y un poco arisco— flotando por encima de esa trama para luego penetrarla. 

Es un flujo musical grueso y adictivo (“como cuando una mujer se adorna con demasiado maquillaje”). Aunque de pronto, respira entre la música el espacio. Y es entonces, ante la presencia del vacío, que Miles Davis obliga a sus intérpretes a superarse. Les propone un duelo de imaginaciones que, para llevarlo al límite, acude a los modos antiguos. 

En la música modal no hay cambios de acorde; es posible seguir y seguir sin necesidad de repetirse. La propia capacidad de invención melódica es la única limitante. Si te quedas sin ideas en la música modal, el resultado es un desastre. Su reto es no parar; fluir y fluir hasta no poder más. 

 

¿Qué jazz mexicano puedo escuchar? 

El compositor mexicano Chucho Zarzosa (1919-2008) fundó el grupo de jazz Chucho Zarzosa y su conjunto, con el que se presentó en varios centros nocturnos de la Ciudad de México durante la segunda mitad del siglo XX al lado de músicos como Dave Brubeck, Joe Morello, Gene Wright, Cannonball Adderley y Dave Grusin.  

En 2013 Sony publicó Jazz, álbum que reúne parte de su obra jazzística. 

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