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Payasos y el verismo, cuando la ópera se alimenta de la nota roja

Payasos y el verismo, cuando la ópera se alimenta de la nota roja

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“Payasos y el verismo, cuando la ópera se alimenta de la nota roja”

Por HRJ

 

Un 21 de mayo de hace 130 se estrenó una de las óperas más famosas de la historia: Payasos (1892) de Ruggero Leoncavallo (1857-1919), cuya música representa fielmente las intenciones del verismo italiano: subir la pasión descarnada al escenario.

“¿Qué es el verismo?”

Inspirado en la corriente realista de los novelistas franceses de su tiempo, como Víctor Hugo (1802-1885) y Alexandre Dumas, hijo (1824-1895), Giuseppe Verdi (1813-1901) compuso una innovadora trilogía –Rigoletto (1851), La Traviata (1853) e Il Trovatore (1853)- donde el drama abandona a los nobles personajes de capa, espada y elevados ideales para situarse entre los corazones atormentados por la pobreza y las pasiones de la gente de las clases bajas. Estas ideas significaron la  decadencia del conflicto romántico entre el Bien y el Mal y el surgimiento de uno  nuevo: el del Hombre y la Mujer, enfrentamiento que marcaría el rumbo de la última gran escuela lírica italiana.  

El proceso de unificación de Italia encontró una profunda inspiración patriótica en las melodías verdianas; no obstante, una vez establecida como nación (1861), se encontró partida por dos sociedades opuestas: mientras en el norte habitaban clases prósperas y acomodadas, el sur estaba poblado por pueblos de costumbres primitivas y violentas. Este choque cultural fue el punto de partida para que la nueva camada de compositores jóvenes (agrupados en la llamada giovane scuola) desarrollaran un nuevo estilo operístico cuyas ideas se definieron claramente en Cavalleria Rusticana (1890), obra con la que Pietro Mascagni (1863-1945) ganó la segunda edición del concurso de óperas en acto único convocado por la casa editora del milanés Edoardo Sonzogno. 

El nuevo estilo, denominado verista por su realismo extremo, no sólo aceptó las invitaciones verdianas al canto de bravura y la continuidad musical, sino que las expandió hasta alcanzar nuevos límites; por ejemplo, la belleza en el uso de la voz se hizo de lado para dar paso al atrevimiento, al arrojo y a la emoción descarnada, innovación que derivó formalmente en el desplazamiento del momento climático al final de las arias, rompiendo claramente el ideal clásico del equilibrio. 

Aunque en sus primeros años el verismo centró sus dramas en la agresividad de la vida rural, el estreno de Payasos (1892) de Ruggero Leoncavallo (1858-1919) enriqueció al género planteando un nuevo camino de creación al renovar la vieja fórmula del teatro dentro del teatro, contrastando la falsa galantería dieciochesca con la brutalidad de un ser humano superado por la intensidad de sus propios sentimientos. 

“¿Cómo sucedió el crimen real que dio origen a la ópera Payasos?”

Una compañía de teatro itinerante llegó a un pueblo italiano para interpretar una representación de la Comedia del arte (género escénico popular italiano que suele narrar una historia de amor entre dos personas cuyos entornos buscan impedir su enlace). 

La actriz principal, casada con el director de la compañía y actor estelar, acordó con su amante (quien estaría entre el público) fugarse juntos al término de la obra de teatro. El esposo descubrió el plan y asesinó a puñaladas a su esposa durante la representación. También asesinó al amante cuando éste subió al escenario a defenderla.  

El público, atónito, tardó en darse cuenta de que no era una actuación, sino un doble asesinato real.

  

“¿Cómo narra Leoncavallo con música este doble asesinato?”

Leoncavallo establece con claridad sus búsquedas dramáticas a través de un prólogo (cercano en su expresión a un lamento) para orquesta y barítono que dice: 

“La intención del poeta es presentar seres humanos reales, con sus tormentos y sufrimientos”.  

Por lo tanto, la música siempre actúa ahí: 

En la intimidad de los personajes, particularmente en la del director de la compañía: Canio (tenor), esposo violento y tirano que está convencido de amar a su esposa Nedda (soprano), pero lo único que le muestra es chantaje, agresión y celos incontrolables. 

El drama de Canio encuentra su clímax en el aria “Ríe, payaso”, en donde comienza a pintar su cara de payaso ante el espejo mientras por dentro está completamente desesperado. Sin embargo, en ese momento no puede hacer otra cosa más que prepararse para salir al escenario, pretender que es feliz y hacer a la gente reír. Esta aria contiene una de las letras más estremecedoras y famosas de toda la ópera italiana: “Ríe, payaso, de tu amor destrozado. Ríe del dolor que te envenena el corazón”.

  

“Además de Payasos ¿qué otras óperas escribió Leoncavallo?”

Payasos fue la primera ópera que escribió Leoncavallo y debido a su calidad e impresionante éxito la prensa especializada  lo consideró la gran promesa del arte lírico italiano, incluso por encima de Giacomo Puccini (1858-1924). 

Sin embargo, Leoncavallo poco a poco fue perdiendo su popularidad a pesar de que escribió nueve óperas más:  

  1. I Medici (1893)
  2. Chatterton (1896)
  3. La bohéme (1897)
  4. Zazá (1900)
  5. Il Rolando (1904)
  6. Maia (1910)
  7. Zingari (1912)
  8. Edipo rey (1920)
  9. Prometeo (inédita y sin estrenar) 

 

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