Sinfónica de Minería

Consolidación

Tras la Temporada de verano 1984 acontecieron dos cambios importantes. El ingeniero Saturnino Suárez Fernández fue nombrado presidente de la Academia de Música del Palacio de Minería (cargo que ejerció de 1985 a 1992) y Luis Herrera de la Fuente sustituyó a Jorge Velazco  en la dirección artística (cargo que ejerció de 1985 a 1995).

En 1985 la Academia se convirtió en asociación civil y posteriormente, con el apoyo de Jorge Carpizo, entonces rector de la UNAM, se creó tanto un consejo consultivo, integrado por egresados de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, y un patronato. Esto permitió que la orquesta pudiera recibir recursos de la iniciativa privada y consolidar sus temporadas de verano como referentes en América Latina de música de excelencia.

Se presentaron como solistas estrellas internacionales como Nicanor Zabaleta, Agustín Anievas, María Teresa Rodríguez, Ramón Vargas o Renata Scotto.

También se reafirmó el compromiso de la Sinfónica de Minería con comisionar y estrenar música mexicana. Al respecto, el historiador musical Luis Pérez Santonja comenta:

“Recuerdo, por supuesto, algunos estrenos importantes, todos encargos propios. Como la impactante partitura Manantial de soles, de Manuel Enríquez, quien ya era nuestro compositor más importante de la segunda mitad del siglo XX; Lacrymosa a la memoria de Gerhart Muench, de Mario Lavista; los Cinco misterios eléusicos, de Federico Ibarra; Gota de noche, de Carlos Sánchez Gutiérrez; el Concierto para arpa, de Samuel Zyman; La fábula de las regiones y el Concierto para flauta dulce de Marcela Rodríguez; El sueño y la presencia de Blas Galindo, y Calaveras, de Eugenio Toussaint”.