Sinfónica de Minería

Luis Antonio Ascencio Almada

Luis Antonio Ascencio Almada

Presidente de la Academia de Música del Palacio de Minería

Desde nuestra primera temporada, en el verano de 1978, en la Sinfónica de Minería contrajimos el compromiso de la excelencia. 45 años después, con indecible orgullo podemos presumir cinco nominaciones al Grammy, la obtención del Grammy latino en la categoría “Mejor composición clásica” por nuestra grabación con Pacho Flores en la trompeta del Concierto venezolano de Paquito D´Rivera, y ser la primera  orquesta mexicana en grabar con la legendaria disquera Deutsche Grammophon, de acuerdo con el diario El País.

Todas estas distinciones hacen que actualmente, bajo la dirección artística de Carlos Miguel Prieto, la Sinfónica de Minería sea una de las orquestas más prestigiosas de Hispanoamérica.

Pero más allá del prestigio de la Sinfónica de Minería, en la Academia de Música del Palacio de Minería representamos un profundo y permanente proyecto educativo. Nuestro compromiso no es sólo con la excelencia, sino también con todo aquello que la música representa para la humanidad: magia, reconstrucción social, inclusión, labor comunitaria y esperanza.

Tengo el privilegio de coincidir como presidente de la Academia de Música del Palacio de Minería –junto a destacados consejeros y un gran equipo administrativo– en un momento de enorme potencial para crecer y atraer nuevos públicos, resultado del entorno y proceso acelerado de innovación que hemos sostenido por algún tiempo.

Como resultado de un gran esfuerzo interno y externo, detectamos la oportunidad de renovarnos y expresar todo esto con una nueva identidad institucional que nos distinguirá de ahora en adelante.

El comienzo simbólico de esta nueva era por descubrir aconteció el 22 de enero de 2024 en la Sala Nezahualcóyotl con un concierto integrado por obras que representan tres de los ejes fundacionales de nuestro proyecto que continúan vigentes:

Clara de Gabriela Ortiz como reafirmación de nuestro compromiso con comisionar y estrenar de manera permanente música escrita por personas mexicanas.

La suite orquesta del ballet El amor brujo de Manuel de Falla como reafirmación de nuestro compromiso con interpretar obras monumentales (en cuestión de dimensión orquestal) y de alta exigencia técnica que son infrecuentes en la programación de las orquestas mexicanas.

La Sinfonía núm, 3, Heroica, de Beethoven como reafirmación de nuestro compromiso de interpretar los grandes hitos de la historia de la música desde un sonido de excelencia. Tenemos mucho que contar –mucho que cantar–, y con esta nueva voz y armonía nos mantendremos vigentes y propositivos para seguir siendo siempre “la orquesta que se atreve a tocar cuando nadie toca, lo que nadie toca, y que toca como nadie…”.