Sinfónica de Minería

Sinfónica de Minería

Sinfónica de Minería

Un profundo y permanente proyecto educativo

En la Sinfónica de Minería hemos comenzado una nueva era en la que reafirmamos nuestro compromiso con un sonido de excelencia, pero también con todo aquello que la música representa para la humanidad: magia, reconstrucción social, inclusión, labor comunitaria y esperanza.

Desde un punto de vista artístico, la actualidad de la Sinfónica de Minería está llena de distinciones y prestigio:

1

Cinco nominaciones al Grammy y ganadora del Grammy Latino en la categoría “Mejor composición clásica” por su grabación con Pacho Flores en la trompeta del Concierto venezolano de Paquito D´Rivera.

2

Primera orquesta mexicana en grabar con la legendaria disquera Deutsche Grammophon.

3

Una orquesta que funciona como la selección nacional de futbol: se integra por las mejores personas intérpretes de todas las orquestas profesionales de México (naturalizadas rusas, estadounidenses y venezolanas incluidas).

4

Célebre agrupación hispanoamericana cuyas tradicionales temporadas de verano congregan a las más grandes estrellas de la música internacional.

5

La sinfónica que cada año llena el Auditorio Nacional con interpretaciones estremecedoras de Carmina Burana.

Pero éstas son sólo las facetas evidentes. Más allá de prestigio, distinciones y conciertos masivos, en la actualidad, la Sinfónica de Minería representa un profundo y permanente proyecto educativo.

Una orquesta comprometida con la magia

La música ofrece un lugar de reunión comunal para vincularnos con lo inexplicable. Al mismo tiempo es mística y comunitaria. También jocosa e interminable en sus posibilidades de articulación sonora. La música es una suerte de magia que tiene el poder de hermanar, conmover y a veces transmitir unas irrefrenables ganas de bailar.

Porque la música es mágica, una orquesta no puede limitarse a ofrecer impecables conciertos nocturnos en salas de conciertos caras y elegantes.

Sería egoísta, ambicioso y mezquino.

Un proyecto musical enfocado únicamente en vender sofisticación y boletos está destinado al fracaso (pues ignora la esencia misma de la música, que es aglutinante, colectiva y espiritual).

Si la Sinfónica de Minería puede celebrar sus 45 años de historia convertida en una de las agrupaciones más prestigiosas de hispanoamérica es porque entendemos que la música es mágica.

Por lo tanto sabemos que una orquesta tiene un compromiso con la magia.

Con crear y compartir magia.

Grabaciones y conciertos que nos han dado premios son sólo la expresión final de nuestro compromiso con la magia.

Porque la esencia de la Sinfónica de Minería no está en esta parte visible, sino en esa otra parte que se oculta hacia los reflectores mediáticos, pero es sin duda nuestro más grande, trascendente y perdurable compromiso musical con la magia:

La labor comunitaria

Una orquesta comprometida con su comunidad

Las más grandes figuras de la música internacional llegan en verano a la Ciudad de México para presentarse con la Sinfónica de Minería y luego se van para seguir cumpliendo con sus compromisos en París, Nueva York, Londres, Múnich y Barcelona.

Lo han hecho Kathleen Battle, Paquito D´Rivera, Maureen Forrester, Hans Richter-Hasser, Gabriela Montero, Philippe Quint, Leonid Kogan, Pacho Flores, Francisco Araiza, Ramón Vargas, Diana Damrau, John Ogdon, Sonya Yoncheva, Fiorenza Cossotto, Nicanor Zabaleta, Elina Garanca, Juan Diego Florez, Eugen Fodor, Pablo Sáinz-Villegas, Javier Camarena, Anne-Marie McDermott, Jorge Federico Osorio, Nadine Sierra, Jean-Yves Thibaudet y Vadin Gluzman.

Aterrizan, dan entrevistas, se presentan en la Sala Nezahualcóyotl y ya están en el aeropuerto a la mañana siguiente.

Pero ésa es sólo la parte evidente.

Lo que ocurre lejos de los reflectores es que se reúnen con jóvenes y les ofrecen clases magistrales gratuitas.

Imagina que a una adolescente que sueña con ser futbolista la entrene Megan Rapinoe o que un ajedrecista que comienza a despuntar en torneos locales reciba lecciones de táctica de Magnus Carlsen.

Sería fantástico, emotivo e inolvidable.

Uno de esos sueños que pueden cambiar vidas.

Y en la Sinfónica de Minería
trabajamos para hacer que esos sueños
se vuelvan realidades.

Por eso a nuestros solistas en sus contratos les incorporamos una cláusula en donde los invitamos a realizar labor comunitaria.

Una orquesta comprometida con la inclusión

Pacho Flores es el mejor trompetista del mundo. Soñó con renovar el repertorio contemporáneo para trompeta y orquesta. Se asoció con la Sinfónica de Minería bajo la batuta de Carlos Miguel Prieto para hacerlo.

  • Grabamos el álbum Estirpe (2022; Deutsche Grammophon) con nuevas obras de Arturo Márquez, Daniel Freiberg, Paquito D´Rivera y Efraín Oscher.
  • Recibimos tres nominaciones al Grammy Latino.
  • Ganamos en la categoría “Mejor composición clásica” por el Concierto venezolano de Paquito D´Rivera.
Y Pacho Flores se presentó durante el octavo programa (19 y 20 de agosto) de la Temporada de verano 2023 de la Orquesta Sinfónica de Minería para interpretar el estreno en México de Altar de bronce de Gabriela Ortiz (Ciudad de México, 1964).
Dos conciertos agotados en la Sala Nezahualcóyotl (boletos de 700, 400 y 300 pesos). Entrevistas con Pacho Flores aparecieron en la portada de las secciones culturales de los diarios y en programas estelares de televisión y radio.
 
Pero ésa es sólo la parte visible.
 
Lejos de reflectores, al mediodía del sábado, como en cada concierto, en la Sinfónica de Minería ofrecimos gratis un ensayo abierto para que todas las personas, sin necesidad de comprar un boleto, pudieran “disfrutar” de un programa que se complementó con la suite orquestal del ballet Romeo y Julieta de Prokófiev y otro estreno en México: Porcelana de oro de Cristóbal MarYán (1992, Ciudad de México).
 
Pero “disfrutar”, cuando se trata de música de excelencia en vivo, es siempre un adjetivo discreto. Porque Mariana Rivera, de 34 años, lo lleva a los terrenos de la epifanía:

“Yo sinceramente no sabía que una trompeta era un instrumento sinfónico. Lo asociaba, ya sabes, a mariachis y a la Biblia. Así que me atrajo escuchar un concierto para trompeta. En este momento no estoy teniendo dinero. Así que fui al ensayo abierto. Y me pasó una cosa que nunca me había pasado en la vida. Sentí ganas de llorar y bailar al mismo tiempo. La música me hizo sentir que todo iba a estar bien. Que los problemas tienen soluciones. Y como para bailar no tenía espacio, me puse a llorar. Así, de pronto. Sin explicaciones. Un llanto suave. Un llanto bonito”.

Una orquesta comprometida con la excelencia

La excelencia artística forma parte de los compromisos fundacionales de la Sinfónica de Minería.

Para preparar la primera temporada, en el verano de 1978, Jorge Velasco, nuestro primer director artístico, invitó a León Spierer, entonces concertino de Herbert von Karajan en la Filarmónica de Berlín, para preparar a los intérpretes.

Por lo tanto, desde el inicio, la excelencia fue una exigencia.

Es por eso que 45 años después, Pacho Flores durante sus clases magistrales gratuitas ante jóvenes estudiantes de instrumentos de aliento les dijo: 

“Lo que ven en el escenario es el brillo, es el producto finalizado”.

Y, sin embargo, en sus cátedras los ejercicios que pidió Pacho fueron lo más lejano al brillo: practicar escalas una y otra vez, escalas una y otra vez, al derecho y al revés.

Porque para llegar al brillo sólo hay un camino: talacha.

“El concierto representa el 1 por ciento del tiempo en la vida de un músico. El 1 por ciento es lucimiento. El 99 por ciento restante es repetir y repetir escalas. Y sólo aquellos que estén dispuestos a ese trabajo van a poder ser músicos profesionales de excelencia”.

Es por eso que 45 años después, en la Sinfónica de Minería la excelencia no es sólo una exigencia, sino una responsabilidad. Y. sobre todo, una abstracción que, bajo la dirección artística del célebre Carlos Miguel Prieto desde 2006, se ha encarnado en las formas concretas de:

  • Grammys.
  • Teatros llenos.
  • Grabaciones con Deutsche Grammophon.
  • Solistas inalcanzables para cualquier otra agrupación en Latino América.

Pero estas cosas son sólo apariencia.

Porque grandes cifras, grandes premios y grandes nombres sólo representan la parte visible del éxito, que siempre es la parte menos importante.

Lo verdaderamente importante es el fondo.

El cómo se consiguió ese éxito.

Todo aquello que se relaciona con las formas.

¿Y cuáles son las formas del éxito de la Sinfónica de Minería?

Es fácil complacer con música sinfónica a través de un repertorio tradicional. Basta con interpretar a Mozart, Beethoven, Schubert y Brahms de manera correcta. Y el resultado es predecible: casi todas las audiencias quedarán satisfechas.

  • El verdadero reto es emocionar manteniéndote fiel a tu esencia.
  • En la Sinfónica de Minería esa esencia es un profundo respeto por nuestros orígenes.
  • En la Sinfónica de Minería esa esencia es Silvestre Revueltas, Gabriela Ortiz, Carlos Chávez, Arturo Márquez y Gabriela Montero.
  • En la Sinfónica de Minería esa esencia es interpretar obras que por sus raíces y búsquedas representen a nuestras comunidades latinas.
  • En la Sinfónica de Minería esa esencia es recorriendo el mundo con La noche de los mayas, Suite voltaje, Danzón núm. 2, Concierto latino y Sinfonía india (el repertorio que interpretamos en nuestra primera gira por Estados Unidos -19 al 30 de octubre de 2023-, que incluyó conciertos en recintos legendarios, como el Helzberg Hall de Kansas City y el Hill Auditorium de la Universidad de Michigan).

Una orquesta comprometida con la reconstrucción social

En la Sinfónica de Minería estamos convencidos de que la música en vivo tiene el poder de estremecernos.

Y cuando esa música es de excelencia, la experiencia se vuelve inolvidable.

Porque ya no se trata sólo de emoción, sino también de revelación.

De un antes y un después.

Y ése es el verdadero secreto de nuestro éxito:

En la Sinfónica de Minería buscamos en cada concierto hacer música que cambia vidas.

Por eso Paquito D´Rivera, Gabriela Montero, Philippe Quint, Pacho Flores, Joshua Bell, Francisco Araiza, Ramón Vargas, Juan Diego Florez, Pablo Sáinz-Villegas, Javier Camarena, Anne-Marie McDermott, Jorge Federico Osorio o Vadin Gluzman regresan.

Regresan a la Sinfónica de Minería no es por dinero, prestigio, fama, visibilidad, glamour o portadas.
Entonces, ¿por qué regresan?

Bueno, está la explicación evidente:

Si regresan es porque en la Sinfónica de Minería encuentran un sonido de excelencia a través del cual sus interpretaciones pueden alcanzar las más altas cimas expresivas.

Aunque, claro, un sonido de excelencia es algo que otras orquestas del mundo también encuentran.

Pero la diferencia con la Sinfónica de Minería es que además de una orquesta musicalmente excelente también encuentran:

  • Una orquesta comprometida con la magia.
  • Una orquesta comprometida con su comunidad.
  • Una orquesta comprometida con la inclusión.

Eso es lo que hace que la Sinfónica de Minería les parezca única. Porque es una orquesta en la que, además de lucir, pueden también jugar, compartir, ayudar, reír y ser humanos.

Es entonces cuando una orquesta deja de ser sólo una orquesta.
Se vuelve una orquesta y algo más.
Algo más profundo. Más mágico. Más comunitario.

Por eso cuando sobrevienen tragedias, las personas que se vinculan con Minería han regalado su tiempo y trabajo para interpretar conciertos para recaudar fondos.

Sucedió en la pandemia, sucedió en los terremotos y sucedió ahora en el huracán Otis que devastó Acapulco.

Una orquesta y algo más.

Porque el compromiso ya no es sólo interpretar música de excelencia. Sino que la música de excelencia es ya un elemento de reconstrucción social.

Una orquesta de excelencia como elemento de reconstrucción social, primero para su comunidad, y luego para su ciudad, su país, su región, su continente y, a través de las grabaciones, para toda la humanidad.

Y eso implica aceptar la responsabilidad más elevada que el arte puede adquirir:

Un compromiso con la esperanza.

Una orquesta comprometida con la esperanza

Porque cuando nuestra vida se derrumba, nos queda la música.
En la música encontramos fuerza, refugio, ilusión y belleza.
Eso tiene que ver con intimidad. Pero la música también tiene el poder de hermanar.
Personas reunidas para vivir juntas una experiencia luminosa.
El concierto como revelación mística.
Algo cercano a rezar.
Es cuando la música ya no se trata sólo de emoción, sino también de revelación.
De un antes y un después.
Porque nuestro compromiso es la esperanza, en la Sinfónica de Minería buscamos en cada concierto hacer música que cambie vidas