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¿Soprano, tenor o voz fluida? (descubre tu identidad operística)

¿Soprano, tenor o voz fluida? (descubre tu identidad operística)

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Por HRJ

La tradición operística divide las voces en dos principales grupos: 

  1. Voces femeninas 
  2. Voces masculinas 

Y cada grupo cuenta con tres categorías de acuerdo a sus registros vocales (concepto que se conoce con el término “tesitura”); es decir: qué tan grave o agudo es su sonido. 

  • Voces femeninas 
  • Soprano (más aguda) 
  • Contralto (más grave) 
  • Mezzosoprano (intermedia)
  • Voces masculinas 
  • Tenor (más aguda)* 
  • Bajo (más grave) 
  • Barítono (intermedia) 


A su vez, dentro de cada tesitura existen diversas subdivisiones relacionadas con características como potencia, agilidad y resistencia o la función expresiva del personaje dentro de la ópera (si su rol es cómico o trágico).  
 

 

SOPRANO 

  • Soprano coloratura (como Reina de la noche en La flauta mágica de Mozart).  
  • Soprano dramática (como Leonora en Fidelio de Beethoven). 
  • Soprano supradramática (como Isolda en Tristán e Isolda de Wagner).  
  • Soprano lírica (como Mimi en La bohéme de Puccini).  

 

MEZZOSOPRANO  

  • Mezzosoprano lírica (como Carmen en la ópera homónima de Bizet) 
  • Mezzosoprano dramática (como Dalila en Sansón y Dalila de Saint-Saëns) 

 

CONTRALTO 

Es una tesitura poco frecuente para la que se han escrito escasos papeles dentro de la literatura operística a comparación con los otros tipos de voces. En ocasiones papeles originalmente escritos para mezzosopranos son cantados por contraltos y viceversa, como Olga en Eugene Onegin de Chaikovski o Rosina en La cenicienta de Rossini.  

 

TENOR  

  • Tenore di forza (como Otelo en la ópera homónima de Verdi). 
  • Tenor dramático (como Sigfrido en el Anillo del nibelungo de Wagner). 
  • Tenor lírico (como Belmonte en El rapto en el serrallo de Mozart). 
  • Tenore spinto (como el Duque de Mantua en Rigoletto de Verdi). 
  • Tenor bufo (como Trabuco en La fuerza del destino de Verdi). 
  • Tenor de carácter (como Herodes en Salomé de R. Strauss). 
  • Tenore brillante (como Renato en Un baile de máscaras de Verdi). 

 

BARÍTONO 

  • Barítono lírico (como Germont en La traviata de Verdi). 
  • Barítono de carácter (como Fray Melitón en La fuerza del destino de Verdi). 
  • Barítono bufo (como Gianni Schicchi en la ópera homónima de Puccini). 

 

BAJO 

  • Bajo profundo (como Sarastro en La flauta mágica de Mozart).  
  • Bajo bufo (como Don Basilio en El barbero de Sevilla de Verdi). 
  • Bajo serio (como Felipe II en Don Carlo de Verdi). 
  • Bajo de carácter (como Mefistófeles en Fausto de Gounod). 
  • Bajo ligero (como Kaspar en El cazador furtivo de Weber). 
  • Bajo cantante (como Wotan en El anillo del nibelungo de Wagner). 

El problema de las etiquetas vocales tradicionales

Como te puedes dar cuenta, la tradición operística ha etiquetado cada tipo de voz de acuerdo a sus características, lo cual resulta muy práctico tanto para la persona  compositora (al escribir las partes vocales) como para los teatros (a la hora de elegir a la persona cantante indicada para cada personaje).  

Sin embargo, desde una mirada contemporánea las etiquetas vocales tradicionales tienen dos problemas importantes: 

  1. Cuando una persona cantante es etiquetada en una categoría, es difícil que pueda salir de ella. Por ejemplo, si una soprano desarrolla su carrera como coloratura  y con el tiempo su voz cambia y se vuelve dramática, es complicado que los teatros le den roles protagónicos en una categoría vocal distinta a la que estaba etiquetada. Al respecto es importante entender que a través de la edad las voces cambian: tienden a ensancharse, y puede suceder incluso que cambien de tesitura, como le sucedió a Plácido Domingo, que durante la mayor parte de su carrera fue tenor, pero actualmente canta roles de barítono.    
  2. Las etiquetas vocales tradicionales tienden a generar asociaciones que sólo refuerzan prejuicios de género y estigmas. Por ejemplo:
    Tenor. héroe.
    Soprano: hermosa mujer en problemas. 
    Barítono: villano.
    Mezzosoprano: bruja. 
    Bajo: viejo sabio. 
    Contralto: mujer anciana.  

Voz fluida, una solución contemporánea

La postura contemporánea con respecto a las voces operísticas es disolver las etiquetas e individualizar cada una. Entenderla como un sonido fluido con características profundamente propias y, sobre todo, en transformación continua: que puede identificarse en cierto momento con cierta categoría (por ejemplo, soprano dramática) y al mismo tiempo tener características de otra (por ejemplo, mezzosoprano lírica), pero nunca definirse en una etiqueta inmutable y fija. Por ello la escritura contemporánea de ópera suele ser flexible y estar dirigida a voces fluidas.  

 

*Dentro de las voces masculinas existe la subcategoría de “contratenor”, que es más aguda que la del tenor, pero al no tener una tesitura precisa (pues su canto es “de cabeza” y no “de pecho”, como el resto de las categorías), se suele considerar como una subcategoría.

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