La Temporada de verano 2026 de la Sinfónica de Minería llega a su séptimo programa con un concierto dedicado por completo a Wolfgang Amadeus Mozart.
Tres obras permiten recorrer momentos muy distintos de su trayectoria: la Sinfonía núm. 33 nos lleva al Salzburgo de 1779 y a su posible vínculo con una compañía de teatro itinerante; el Concierto para piano núm. 22 muestra al Mozart maduro, intérprete de su propia música y dueño de una escrituraorquestal vibrante y colorida; y la Sinfonía núm. 40 abre una zona más oscura de su catálogo.
El Programa 7 se presentará el sábado 15 de agosto a las 20 h y el domingo 16 de agosto a las 12 h en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli. Carlos Miguel Prieto, director artístico, estará al frente de la orquesta, con Anne-Marie McDermott como solista invitada en el Concierto núm. 22.
Estas son algunas claves para disfrutar más cada momento del programa.
Sinfonía núm. 33 en si bemol mayor, K. 319: Mozart y el teatro itinerante
Mozart escribió la Sinfonía núm. 33 en 1779, al volver a Salzburgo después de una visita a Múnich y de regresar, a regañadientes, al servicio del príncipe-arzobispo Jerónimo Colloredo.
Ese mismo año terminó obras importantes como la Misa de la Coronación y la Sinfonía concertante para violín y viola, y entró en contacto con Johann Heinrich Böhm, actor, cantante y empresario de una compañía itinerante que recorría ciudades de Alemania y Austria.
La compañía de Böhm había representado y promovido varias obras escénicas de Mozart, entre ellas La falsa jardinera, El rapto del serrallo, Don Giovanni y Las bodas de Fígaro. El musicólogo Neal Zaslaw ha planteado que Mozart pudo haber compuesto la Sinfonía núm. 33 para alguna representación o actividad de esta compañía.
La sinfonía tiene cuatro movimientos: Allegro assai, Andante moderato, Menuetto y Finale. Mozart la concibió originalmente en tres movimientos, siguiendo el patrón estructural de la forma sonata, algo poco usual en una sinfonía de la época; el Menuetto fue añadido alrededor de 1784.
La orquestación no exige una gran masa orquestal (dos oboes, dos fagotes, dos cornos y cuerdas), lo cual contrasta con las sinfonías que la flanquean en el catálogo, que incluyen trompetas y timbales.
Concierto para piano y orquesta núm. 22 en mi bemol mayor, K. 482: color, diálogo y sorpresa
Mozart compuso el Concierto para piano núm. 22 hacia el final de 1785, uno de los años más activos de su vida: mantuvo una relación cercana con la masonería, se reunió con Joseph Haydn, publicó los seis cuartetos que le había dedicado y comenzó a trabajar en Las bodas de Fígaro. El concierto fueescrito para incorporarlo a su propio repertorio como pianista.
El K. 482 fue el primer concierto para piano de Mozart que incluyó clarinetes en su versión original. El musicólogo William Kinderman lo identifica como el concierto que muestra «el mayor lujo de Mozart en la coloración tímbrica», con los clarinetes en primer plano desde el inicio.
La obra tiene tres movimientos.
Comienza con una introducción extensa y de espíritu marcial; cuando llega su turno, el piano entra solo, sin acompañamiento, y la orquesta se le une después para comenzar un desarrollo basado en intercambios y respuestas.
El Andante lleva la música hacia un espacio introspectivo, construido como variaciones sobre un tema; en su centro, Mozart entrega un episodio extenso a los alientos solos. De acuerdo con las crónicas de la época, este movimiento causó tal impresión en el estreno que el público pidió repetirlo.
El Rondó final comienza con el piano presentando el estribillo principal, que regresará cinco veces; en medio del ambiente festivo aparece una sección lenta y expresiva, casi un pequeño minueto, y más adelante el piano toca a contratiempo frente a los pizzicati de las cuerdas. Como nota: Mozart nos reservaun inesperado cambio de humor para los últimos momentos.
Anne-Marie McDermott: la solista invitada
Anne-Marie McDermott estudió en la Manhattan School of Music con Dalmo Carra, Constance Keene y John Browning. Es ganadora del Avery Fisher Career Grant y en 2024 recibió el doctorado honoris causa por la misma institución. Se ha presentado como solista con la Filarmónica de Nueva York y las sinfónicas de Dallas, Atlanta, San Diego, Houston y Buffalo, además de escenarios en Europa y Asia.
Su discografía incluye las sonatas para piano de Prokófiev, dos volúmenes de sonatas de Haydn y las obras completas para piano y orquesta de Gershwin con la Sinfónica de Dallas. Actualmente graba los conciertos para piano de Beethoven con la Sinfónica de Minería, dirigida por Carlos Miguel Prieto.
Es también directora artística de tres festivales de música de cámara en Estados Unidos: Bravo! Vail Music Festival, Ocean Reef Chamber Music Festival y McKnight Center’s Chamber Music Festival.
Sinfonía núm. 40 en sol menor, K. 550: elegancia bajo una sombra apasionada
La Sinfonía núm. 40 ocupa un lugar excepcional en el catálogo de Mozart. De sus 41 sinfonías, sólo dos fueron escritas en tonalidad menor: la núm. 25 y la núm. 40, y ambas en sol menor. Después de terminar la Sinfonía núm. 38 en diciembre de 1786, Mozart pasó cerca de dos años sin escribir sinfonías, concentrado principalmente en la ópera. Entonces, en el verano de 1788, compuso sus tres últimas sinfonías en apenas siete semanas, sin encargos ni compromisos de por medio.
La Sinfonía núm. 40 tiene cuatro movimientos: Molto allegro, Andante, Menuetto y Allegro assai. Mozart utiliza fuerzas orquestales modestas (una flauta, las demás maderas a dos, dos cornos y cuerdas) y consigue una amplia variedad de colores más bien oscuros.
La obra existe en dos versiones: una con clarinetes y otra sin ellos. Su primer movimiento se convirtió en una de las páginas más reconocibles de Mozart; durante el último cuarto del siglo XX llegó incluso a nuevos públicos gracias a los controvertidos arreglos del músico argentino Waldo de los Ríos, quienincorporó instrumentos eléctricos y batería a fragmentos de la obra.
Sobre esta sinfonía Robert Schumann dijo:»la mejor manifestación de la elegancia griega». Arturo Toscanini llamó al Menuetto «una de las piezas más trágicas y oscuras jamás escritas». Richard Wagner escribió que el Andante «es exuberante, lleno de pasión y audacia».
Tres obras del mismo genio
El sábado 15 y el domingo 16 de agosto, la Sinfónica de Minería presenta tres maneras de entrar en el mundo de Mozart. La Sinfonía núm. 33 muestra al compositor cercano al teatro, capaz de construir una música clara con recursos orquestales contenidos. El Concierto para piano núm. 22 revela al compositor-intérprete, atento al color de los clarinetes y a los cambios inesperados de carácter. Y la Sinfonía núm. 40 conduce hacia una expresión más oscura y apasionada.
Te esperamos el sábado 15 de agosto a las 20 h y el domingo 16 de agosto a las 12 h en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli.
Con Carlos Miguel Prieto en la dirección y Anne-Marie McDermott como solista invitada, el Programa 7 ofrece un recorrido por tres momentos de una misma voz creadora. Mozart, Mozart y Mozart.