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Sinfónica de Minería

Misterio, gracia y un inesperado redoble de timbal: claves para escuchar el Programa 6 de la Sinfónica de Minería

Misterio, gracia y un inesperado redoble de timbal: claves para escuchar el Programa 6 de la Sinfónica de Minería

Temporada de verano 2026
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La Temporada de verano 2026 de la Sinfónica de Minería llega a su sexto programa con tres obras que comparten una cualidad: cada una plantea una sorpresa desde sus primeros compases.  

La Sinfonía Inconclusa de Schubert abre con una pregunta musical que la historia tardó décadas en recuperar. El Concierto para violín núm. 4 de Mozart esconde en su movimiento final una referencia a una melodía relacionada con Estrasburgo. La Sinfonía núm. 103 de Haydn comienza con un gestoinusual: el timbal solo, antes que cualquier otro instrumento. 

El Programa 6 se presentará el sábado 8 de agosto a las 20 h y el domingo 9 de agosto a las 12 h en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli. Jeannette Sorrell estará al frente de la orquesta como directora huésped y Shari Mason será la solista en el concierto de Mozart. 

El programa recorre dos momentos centrales de la historia de la sinfonía y presenta uno de los conciertos para violín más representativos del clasicismo. Estas son algunas claves para disfrutar más de cada obra. 

Sinfonía núm. 8, Inconclusa, de Franz Schubert: una obra completa en dos movimientos 

La historia de esta sinfonía comienza en abril de 1823, cuando Schubert fue propuesto como miembro honorario de la Sociedad Estiria de Música de Graz. El compositor aceptó el nombramiento con gratitud y prometió entregar, como gesto de agradecimiento, la partitura de una sinfonía. 

Poco después envió dos movimientos de una obra en si menor a través de Josef Hüttenbrenner, cuyo hermano Anselm era entonces presidente de la Sociedad. Anselm guardó el manuscrito y la obra permaneció olvidada durante décadas. 

Hacia 1860, Josef Hüttenbrenner informó al director Johann Herbeck sobre la existencia de la partitura. Herbeck consiguió recuperarla cinco años después y dirigió el estreno de la sinfonía en Viena el 17 de diciembre de 1865, 37 años después de la muerte de Schubert. 

Desde el punto de vista de la estructura clásica, la obra carece de tercer y cuarto movimiento. Schubert escribió apenas nueve compases de un scherzo que no avanzó más allá de sus primeros trazos. 

Sin embargo, sus dos movimientos terminados construyen un recorrido de enorme fuerza expresiva. La música alterna el dramatismo y el lirismo, la tensión y la contemplación, dentro de una arquitectura que se percibe firme y coherente. 

La documentación conservada permite conocer tanto los dos movimientos terminados como los fragmentos del tercero. El proyecto académico Schubert Online, desarrollado a partir de fondos de instituciones austríacas, reúne información sobre las primeras ediciones de la obra y su transmisión histórica. 

Algunos directores han presentado versiones “completas” añadiendo fragmentos de Rosamunda, la música incidental que Schubert escribió para la obra teatral de Helmina von Chézy. La interpretación habitual conserva únicamente los dos movimientos terminados. 

Concierto para violín y orquesta núm. 4, de Wolfgang Amadeus Mozart: un encuentro juvenil con el violín 

Mozart compuso sus cinco conciertos para violín antes de cumplir los 20 años. Los últimos cuatro surgieron durante un periodo especialmente intenso, entre junio y diciembre de 1775. 

El Concierto núm. 4 fue terminado en Salzburgo en octubre de ese año, cuando el compositor tenía 19 años. El catálogo oficial de la Fundación Internacional Mozarteum confirma su autenticidad, su fecha de composición y la conservación del manuscrito autógrafo. 

La cercanía de Mozart con el violín no fue casual. Su padre, Leopold Mozart, era violinista y publicó en 1756, el mismo año del nacimiento de Wolfgang, un influyente método para la enseñanza del instrumento. 

Las crónicas señalan que el joven Mozart llegó a desarrollar una notable capacidad como violinista. Sin embargo, después de este periodo se orientó principalmente hacia los instrumentos de teclado. 

Su Concierto núm. 4 para violín y orquesta tiene tres movimientos: 

  • Allegro 
  • Andante cantabile 
  • Rondeau: Allegro 

Una carta escrita por Mozart a su padre en 1777 ofrece una de las referencias más curiosas sobre esta obra. En ella menciona que había tocado el “Concierto Estrasburgo” durante una cena y que la ejecución había fluido con naturalidad. 

Los estudiosos han relacionado ese nombre con el movimiento final del Concierto núm. 4. El rondó incluye una sección central de carácter contrastante que recuerda una gavota construida sobre un pedal semejante al sonido de una museta, un tipo de gaita francesa. 

La melodía de ese episodio guarda semejanzas con una tonada utilizada por Karl Ditters von Dittersdorf en una sección titulada Ballo Strasburghese. Esta relación permite explicar el nombre utilizado por Mozart en su correspondencia. 

El concierto combina influencias italianas en la forma con rasgos franceses en la melodía. Esa capacidad para integrar diferentes tradiciones es una de las características centrales del lenguaje del compositor, lo exploramos en el artículo Mozart, perfección y alegría del blog de la Sinfónica de Minería. 

Algunas referencias históricas relacionan el concierto con Antonio Brunetti, violinista de la corte de Salzburgo y conocido de Mozart. No existe, sin embargo, certeza absoluta sobre las circunstancias de su primera interpretación. 

Shari Mason: violín solista 

Shari Mason es violinista mexicana, egresada de la Escuela Nacional de Música de la UNAM y de la Jacobs School of Music de la Universidad de Indiana, donde estudió con Henryk Kowalski. También ha tomado cursos de especialización con figuras como Pinchas Zuckerman y Joshua Bell. 

En 2017 fue invitada por la Filarmónica de Nueva York para participar en el ciclo A Concert for Unity. En ese proyecto formó parte de un ensamble internacional integrado por músicos de 19 países. 

Es concertino de la Sinfónica de Minería 

Sinfonía núm. 103, Redoble de timbal, de Franz Joseph Haydn: una entrada que nadie esperaba 

La Sinfonía núm. 103 pertenece al grupo de las doce Sinfonías Londres, compuestas por Haydn durante sus dos visitas a Inglaterra, entre 1791 y 1792 y entre 1794 y 1795, por invitación del empresario Johann Peter Salomon. 

Estas obras representan una de las cimas de su producción sinfónica. Varias recibieron títulos descriptivos, como Sorpresa, Militar, El reloj y Redoble de timbal. 

El título de la Sinfonía núm. 103 surge de su comienzo. La obra abre con la intervención solitaria del timbal, antes de que aparezca el resto de la orquesta. El gesto convierte un instrumento habitualmente asociado con el acompañamiento en protagonista absoluto de los primeros segundos. 

La sinfonía tiene cuatro movimientos: 

  • Adagio–Allegro con spirito 
  • Andante più tosto–Allegretto 
  • Menuet 
  • Finale: Allegro con spirito 

La obra permite escuchar por qué Haydn fue uno de los compositores que más contribuyeron al desarrollo de la forma sinfónica durante el siglo XVIII. Al respecto, el proyecto Haydn 107, dedicado al conjunto de sus sinfonías, destaca la influencia histórica de esta obra y el alcance de sus procedimientosformales. 

La Sinfonía núm. 103 fue compuesta durante el invierno de 1794 y 1795. Se estrenó el 2 de marzo de 1795 en Londres, durante uno de los Opera Concerts ofrecidos en el King’s Theatre. 

La orquesta del estreno estaba formada por alrededor de 60 músicos, una agrupación de grandes dimensiones para su tiempo. La dirección fue compartida entre el concertino Giovanni Battista Viotti y el propio Haydn, quien participó desde el fortepiano. 

La obra incorpora referencias al folclore húngaro y croata. Después de volver a Viena, Haydn realizó un pequeño corte en el movimiento final que suele respetarse en las interpretaciones actuales. 

Jeannette Sorrell: directora huésped 

Jeannette Sorrell es reconocida internacionalmente por su trabajo con el repertorio barroco y clásico. Estudió clavecín con Gustav Leonhardt en Ámsterdam y se especializó en dirección con Leonard Bernstein, Roger Norrington y Robert Spano en los festivales de Tanglewood y Aspen. 

Obtuvo el primer premio del Spivey International Harpsichord Competition. También ha recibido reconocimiento por su programación creativa y por su capacidad para acercar nuevos públicos a la música antigua. 

Sorrell es fundadora y directora artística de Apollo’s Fire, ensamble de instrumentos de época que se ha presentado en Carnegie Hall y en los BBC Proms de Londres. Su discografía suma 34 grabaciones, varias de ellas presentes en las listas de Billboard Classical, y recibió un Grammy en 2019. 

Como directora huésped ha colaborado con la New York Philharmonic, la Philadelphia Orchestra, la Pittsburgh Symphony, la Seattle Symphony, la Royal Scottish National Orchestra y la Royal Liverpool Philharmonic, entre otras agrupaciones. 

De misterios, juventudes y sorpresas 

Con Jeannette Sorrell en la dirección y Shari Mason como solista invitada, la Sinfónica de Minería presenta, durante su sexto programa de la temporada, un recorrido por el misterio de Schubert, la gracia de Mozart y el ingenio de Haydn. 

Te esperamos el sábado 8 de agosto a las 20 h y el domingo 9 de agosto a las 12 h en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli. 

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